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El día mundial contra el consumismo

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El día mundial contra el consumismo

En este mes de Noviembre celebramos en todo el mundo un día simbólico, Día sin compras, que ha de servir como acicate para cambiar nuestro modo de consumir, y de este modo ayudar a la preservación del planeta.

Desde el año 1972 en que se publicó el informe "los límites del crecimiento" hasta hoy se han celebrado diversas cumbres que han puesto de manifiesto la necesidad de un cambio radical para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo de las sociedades y la protección del planeta. Un modo de hacerlo es apostar por el consumo y la producción sostenible tal y como se enunció en el proceso de Marrakech del 2003. Algunos de los elementos clave hacen hincapié en modos de producción más eficientes y energías limpias para minimizar el impacto del cambio climático. Hay que tener claro que nuestras acciones y nuestra elección de lo que consumimos y en qué medida, tiene una repercusión en la conservación del Planeta Tierra, principalmente en el cambio climático, que ya es un hecho consumado.
Algunos de los riesgos a los que estamos expuestos por un cambio climático son:

  • Sequías
  • Inundaciones
  • Tormentas
  • Aumento de la temperatura terrestre

 

Debido a estos fenómenos, durante los últimos 20 años han muerto 606.000 personas y damnificadas 4.100 millones de personas, como reconoce la oficina de la ONU para la reducción de riesgos de desastres (UNISDR). Y estos desastres son comunes a todos los países, a modo de ejemplo;  en las dos décadas pasadas los países que registraron más siniestros fueron Estados Unidos (472), China (441), India (288), Filipinas (274) e Indonesia (163).

Tal es la importancia de adoptar urgentes medidas para evitar el efecto invernadero y el aumento de las temperaturas asociado, que si en la próxima cumbre del Clima de Parísno se asume una reducción de hasta 42 Gt de CO2emitidas hasta el 2030, hay una probabilidad <66% de incrementar en más de 2ºC la temperatura actual en el 2100 con los riesgos inherentes que ya hemos enunciado.
Sin embargo, ¿Cómo analizar el impacto de nuestro modo de vida en el entorno?

Un modo sería medir la huella ecológica que es "el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico"
Según National Footprinten en el año 2009, el impacto medio por persona fue de 2,6 ha por persona, cuando la capacidad de carga que puede soportar el planeta es de 1,8 ha por persona para ese mismo año. Pero este indicador varía según las regiones del planeta: mientras EEUU tiene una huella ecológica de 9,6 ha, y España de 5,6 ha. En el otro lado, Angola sólo tiene una huella ecológica de 0,9 ha por persona. Así pues los ciudadanos de los países desarrollados, estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y aumentando cada año nuestra "deuda" con el planeta.

El sector residencial, comercial e institucional es causante por sí solo de más del 25% de las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero), por lo que queda claro que no sólo la industria es responsable. Además, con nuestro comportamiento como consumidores podemos presionar para que las empresas reduzcan sus emisiones y produzcan objetos más responsables con el medio ambiente. Por lo tanto es hora de cambiar de actitud e implicarnos individualmente y socialmente para que cada gesto cotidiano redunde en la preservación del planeta. Estos gestos han de exigírseles igualmente a nuestros representantes para que las generaciones futuras tengan también su oportunidad.

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